Chef escribe una carta abierta para entender la realidad, Su realidad.

Chef Writes Open Letter That All Chefs Should Read

Hace unas semanas FineDinningLovers publicó una carta abierta de Chris Hill que quería compartir por lo directa que era, el único problema es que estaba escrita en inglés y con un lenguaje coloquial que no cualquiera entendería y, por lo mismo, me tomé la libertad de hacer una traducción libre para que aquellos que no hablan inglés pudieran apreciarla.

La carta está dirigida hacia aquellas personas que aspiran por una carrera en cocina o están muy cerca de alguien con dichas aspiraciones o vida.

Carta Abierta de Chris Hill

“Queridos Chefs,

 

No te van a entender. No lo harán. Eso lo sé porque yo solía estar de ese lado, atrapado en una oficina sin salida, trabajando en un espacio miserable y ganando una paga decente. Mi familia y mis amigos estaban convencidos que me volví loco cuando alegremente salté al desconocido abismo de la cocina. Supongo que pensaron que era una fase de la que pronto saldría. ¿Serás tú ese? A lo mejor estás terminando estudios en el colegio y estás contemplando una vida en la cocina, o ya estás en una escuela culinaria. Tal vez no eres tú, pero si alguien cercano a ti. Cual sea la circunstancia, si has leído hasta acá, te ruego que continúes leyendo.

 

Los chefs son extraños, usualmente una especie malentendida y, si no eres de los que se quejan, no te culpo. Sin embargo, si la parte más minúscula de ti está en lucha con la cocina, o ya te encuentras inmerso en la cocina con una necesidad de aceptación, a lo mejor la encuentras ahí. También hay amplia evidencia que te pueda alejar de ahí, hay bastante de ello ahí, sólo depende de la forma en la que funciona tu mente.

 

La mayoría nuna sabrá que significa trabajar como un cocinero profesional o un chef, y eso, me hace sonreir. Es algo de lo que acepto mi arrogancia y orgullo. No porque piense que seamos mejor que alguien más, sino por el hecho de que ser un cocinero verdaderamente bueno requiere una fuerza física, emocional y mental inmensa. La mayoría no la tiene, ni aprecie los dones que hemos recibido, eso suele incluir el frente de la casa.

 

Siete días a la semana aparecemos dispuestos a aceptar cualquier cosa. Nosotros elegimos meternos a esto a cambio de la oportunidad de expresarnos a través de la comida. No existe tal cosa como fin de semana o días festivos. A lo mejor tenemos un aleatorio martes libre y si hemos hecho nuestras tareas bien confabulamos con el chef y tenemos la suerte de tener libre la mañana del domingo y el turno del brunch. Nadie quiere trabajar el domingo por la mañana. Trabajamos días más largos que casi cualquiera. Los días empiezan temprano y terminan tarde, usualmente cuando el resto del mundo está poniéndose sus pijamas y lavando sus dientes para saltar a la cama. Aunque la duración no es la parte difícil sino su intensidad. Quince horas de pie es suficientemente agotador como para ahuyentar a los indecisos, además hay que considerar que en la cocina todo es ridículamente filoso o caliente.

 

Los cocineros se pasan corriendo y maldiciendo, la impresora arrojando tickets tan rápido como puede y por horas cada centímetro del cuerpo está puesto a prueba físicamente. Las emociones también están a prueba y a veces uno falla esa prueba. Te quiebras en frustración a medio servicio, confiando en tu compañero a que te saque adelante. Tu fuerza mental está puesta a prueba – malinterpretando comandas, sobrecociendo carne, dejando pasta cruda o simplemente quedando en blanco ante cualquier cantidad de cosas y una y otra vez lo único que puedes hacer es confiar en tu compañero a que te saque adelante. Tu harías lo mismo por él- es cómo sobrevivimos.

 

Casi cortándote los dedos y derramando lágrimas cuando cortamos cebollas no nos detiene, ni se acerca. Gritar “caliente” con una olla de 50 libras con agua caliente que nunca hierve lo suficientemente rápido. Cuando las patatas o la pasta está lista para salir, las probabilidades de que una toalla no esté en un solo lugar para encontrarla y sin tiempo para buscar de alguna forma lo logramos quemando los callos de nuestras manos ya dañadas. Al final, el dolor es una idea tardía que no nos detiene. No puede, o todo el barco se hunde. Se lo debemos a los guerreros al lado nuestro, seguir adelante es la única opción.

 

También hay un punto durante el servicio cuando debes hacer una carrera hacia la bodega de secos o al cuarto frío. Rápido, a través de la pista de obstáculos que representa la cocina, incluyendo el balance mientras atraviesas un suelo con aceite, sartenes volando alrededor de la línea. Todo esto debe hacerse sin botar nada de lo que llevas o, peor aún, interrumpiendo el ritmo del equipo. Daña el ritmo y todos nos venimos abajo contigo. Esto requiere habilidades fuertes. Para crear el ritmo necesario para el écito en la cocina se necesitan horas, incluso años de trabajo como equipo en las trincheras, luchando juntos. Al lado de la milicia que está e pleno combate, un grupo de personas en la cocina conoce el trabajo en equipo mejor que nadie.

 

Digamos que llegaste al final del servicio.  A esta hora, después de mucho tiempo desde los primeros tickets chirriantes de la impresora, el delantal alrededor de tu cuello ya parece algo que un perro estuvo royendo después de haberlo salpicado con lodo. Estás y te sientes sucio, pero las ollas están volando alrededor de la cocina, las llamas de los fuegos están apagadas a simples pilotos y por la primera vez en la noche tienes un minuto para respirar. Un Red Bull suena muy bien en este momento o tradicionalmente, un cigarro en el frió y fresco aire afuera de la cocina funciona muy bien para muchos cocineros.

 

Las quemadas en tus manos probablemente ya se ampollaron y ahora de hecho tienes un minuto y sientes el dolor que aguantaste durante el servicio. El mínimo descanso y estás listo para seguir trabajando, identificando la preparación necesaria para el día siguiente. Ésta es la parte sencilla de la noche, dirigirse a casa después de doce horas de pie. Ahora el reto es descansar cuando la mente está ocupada con fantasias de cervezas, shots, el bar atravesando la calle y la linda mesera nueva que recién olvidaste su nombre.

 

Si hay algo que aprendí como chef es que siempre aprendemos a adaptarnos – aprendiendo con cada golpe. Nos exponemos al mundo como artistas y creadores. Es una cosa bella tener la oportunidad de expresarnos a través de la creación de comida y la comida que hacemos debe ser una expresión de quiénes somos.  

 

Lo que creamos es tan solo cómo el mundo nos ha formado, como está transformando la forma en la que el mundo mira a través de nuestra comida- Lamentablemente, la mayoría de los comensales no se conecta con nuestra perspectiva. Ellos quieren su comida a su modo y nos enoja.

La realidad es, si no eres un chef , este has sido tú y sin duda nos hemos quejado de ti con nuestros compañeros cocineros. Si alguna vez expusiste tu trabajo sabes lo mucho que lastima que no aprecien tu trabajo de la forma que tu esperabas. Esto es lo que nos mantiene por la noche cuestionándonos cómo podemos hacerlo mejor y qué debiéramos hacer diferente. Nos destruye paulatinamente si lo permitimos.

 

¡NO DEJES QUE ESO PASE! 

 

La realidad es que tu familia, tus amigos y virtualmente cualquier conocido cercano no ´logrará entender la vida que escogiste para ti mismo pero a lo mejor esta carta ayuda, sólo un poco. De ser así, a lo mejor comprenden por qué tu mente está corriendo a las 2 am después de un servicio de 400 el viernes por la noche, o porqué no puedes celebrar el brunch del día de la madre con el resto de la familia. Tal vez ahora entienden por qué cada centímetro de tu cuerpo duele casi todo el tiempo y como no existen faltas por enfermedad en un restaurante. Es probable que entiendan porqué nos conformamos por salarios menospreciados y ojalá lean entre líneas y descubran por qué nos quejamos de los clientes al llegar fuera de horario. Tal vez entiendan como el estrés de nuestro trabajo nos lleva a tomar unos cocteles seguidos de una probable mala decisión. Sobre todo, si acaso entienden algo, tal vez logran ver que no podemos imaginar nuestra vida de otra forma.

 

Yo elegiría una mano llena de ampollas, dolor en las rodillas y el anhelo de un coctail al final de la noche sobre tener que sentarme una sola vez en un escritorio a discutir miserablemente si clavarme agujas en los ojos.  Vivir esta vida significa que podemos ser creativos. Significa que podemos mostrar nuestras habilidades en el calor de una batalla, sintiendo que la adrenalina corre entre las trincheras de nuestros compañeros a nuestra izquierda y derecha. Estas son las personas que tenemos suerte de llamar familia. Significa que podemos ser creativos y estar orgullosos de algo en lo que creemos. Podemos dormir con paz mental y despertar hambrientos por más. Incluso si eso significa levantarse para brunch de vez en cuando, logramos hacer la diferencia en personas alrededor nuestro, de la mejor forma que sabemos. Logramos hacerlos felices y lo hacemos a través de la comida.

 

Prométeme esto:

 

Muéstrate todos los días mostrando que harás más. Aprende de los mejores, busca a los mejores y, una vez estés en tu camino, enséñale a otros a ser lo mejor. Esta vida no será fácil, será estúpidamente dura, pero valdrá la pena y, al final, habrás vivido una vida de la que estarás orgulloso, una que es tuya y haciéndolo, serás capaz de hacer que el mundo sepa un poco mejor en el proceso.

 

Cook Your Ass Off”

Traducción libre por André Schrei

Fuente Original: Fine Dinning Lovers

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